La Santa Biblia fue inspirada divinamente y escrita por hombres, y sirve como un registro de la revelación de lo que Dios mismo hace a favor del hombre y con él. Es un tesoro perfecto e infalible de instrucción divina. Su autor es Dios, su fin es la salvación y su propósito es la verdad, sin lugar para el error.
Revela los principios por los cuales Dios nos juzga, y por esta razón es, y continuará siendo hasta el fin de los tiempos, el verdadero centro de la unidad cristiana y la norma suprema por la cual toda conducta humana, credos y opiniones religiosas deben ser evaluadas. Nuestra iglesia no reconoce otra autoridad revelada que no sean las Sagradas Escrituras, y únicamente las Sagradas Escrituras.
Referencias bíblicas: Ex. 24:4; Sal. 19:7-10; Sal. 119:11; Jer. 15:16; Mt. 5:17; Lc. 21:33; Jn. 5:39; Jn. 17:17; Rom. 15:4; 2 Tim. 3:15-17; Heb. 4:12; 1 Pe. 1:25; 2 Pe. 1:19-21.
El Bautismo
Esta congregación confiesa y sostiene que Dios ordenó los bautismos por inmersión como un símbolo de la Regeneración que tiene lugar en la vida cristiana. Él mismo representa que fuimos sepultados con Cristo, en semejanza a su muerte, y de la misma manera resucitamos en semejanza a su resurrección.
Entendemos que el bautismo no salva ni limpia de los pecados que el hombre haya cometido. Sin embargo, creemos que, basado en la Palabra de Dios y la obediencia, el bautismo es un acto de obediencia y confirmación, y da testimonio público de la aceptación de Jesucristo como nuestro Señor y Salvador.
Referencias bíblicas: Mt. 3:6; 3:13-17; 28:19; 1:9-11; Lc. 3:21-22; Jn. 3:23; Hch. 2:41-42; 8:35-39; 16:30-33; Rm. 6:3-5; Col. 2:12.
La Santa Cena
De acuerdo con la ordenanza del Señor respecto a la Santa Cena, esta congregación celebra esta ceremonia como un recordatorio del sacrificio de nuestro Señor, quien derramó su sangre por nuestros pecados. Reconocemos que la Biblia enseña que el pan es un símbolo del cuerpo de Cristo y el fruto de la vid (vino) simboliza la sangre de Jesús.
Todos los que han sido bautizados por inmersión en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo pueden participar en la Santa Cena como signo de un nuevo nacimiento. Al participar del pan y del fruto de la vid, los creyentes recuerdan la muerte de nuestro Redentor y anuncian su segunda venida. Esta iglesia no utiliza vino para celebrar la Cena.
Referencias bíblicas: Éx. 12; Deut. 4:9; 6:1; Prov. 22:6; Mt. 3:6; 25:26-30; Mr. 1:9-11; Lc. 22:19; Hch. 20:7; 1 Co. 10:16, 21; 1 Co. 11:23-29; Éx. 12; Deut. 4:9; 6:1; Prov. 22:6.
